“Mozart debunking”

“Mozart debunking”. ¿Qué es eso? ¿Desacreditar a Mozart? ¿Eso existe? Imposible ¿Es que alguien puede odiar tanto a Mozart?

Pues sí. Hoy día hay gente que odia a Mozart (incluso aunque hayan pasado tantos años después de que nos lo representaran como a un idiota en la película de Forman). ¿Y qué clase de gente puede odiar a Mozart? Pues no hay una clase, sino dos clases:

Unos son los que afirman que la música de Mozart es mala. De estos no voy a seguir hablando: está claro que son sordos.

Pero los otros… ¡ah, esto es otra cosa amigos! Estos afirman que la música de Mozart es buena, sí, muy buena, pero… ¡que no la compuso Mozart!

¿Da mucha risa, eh? Pues cuidado, no se ahoguen con lo que viene…

Voy a hacer un inciso. Quiero que quede claro que desde mi juventud adoro como a un dios a Mozart, y sigo haciéndolo. Ha sido siempre mi compositor preferido. Con Bach me convierto en ángel. Me creo más hombre con Beethoven. Me doy cuenta de que no lo soy con el pobre Schubert. Me reconcilio conmigo mismo con Brahms. Pero con Mozart… con Mozart yo ni siquiera soy yo. Mozart no me hace mejor: me deshace. Querido lector: no, yo no soy un odiador de Mozart. Yo le amo.

Vale, aclarado. Entonces ¿quién narices se supone que compuso sus obras?

Bueno, más bien se trata de “quiénes”, pues estos odiadores nos dicen que Mozart, para ellos gran pianista, buen arreglista, mediocre compositor, y persona con pocos escrúpulos, se dedicó a tomar prestado, comprar, o incluso directamente copiar, música de otros compositores coetáneos y poner su firma (con o sin el más mínimo retoque por su parte).

¡Eso es ridículo! ¡Nombres! ¡Quiero nombres! A ver ¿quién compuso sus conciertos para violín?

Josef Mysliveček, amigo personal de Mozart, que se los vendió.

¿Y sus sinfonías?

Las buenas, Andrea Luchesi, Kapellmeister de Bonn (previo pago). El resto el hermano de Haydn, J. M. Kraus y otros.

¿Y sus conciertos para piano?

J. C. Bach, Luchesi otra vez, su hermana Nannerl con Josef Galinek…

¿El concierto para clarinete? ¿El quinteto?

Stadler (esa era fácil).

¿Y Don Giovanni? ¿Las Bodas? ¿Y la Flauta Mágica? ¿Y…?

¡Una lista inacabable! Arreglos de Mozart (y sus socios en negocios operísticos) basados en obras de otros, dicen. ¡Son pastiches! Incluso han escrito un libro entero ¡solo dedicado a cómo y de dónde copió el Aria de la Condesa!

Todo esto no puede ser verdad. No. Imposible. ¿Acaso estos energúmenos tienen pruebas? ¿eh? ¿tienen pruebas?

Eh… pues dicen que sí.

Por ejemplo, estos desalmados dicen que en la Biblioteca de Regensburg (en Alemania) hay un manuscrito de la sinfonía “París” en la que se ha raspado el nombre de Luchesi para escribir encima Mozart. Y te enseñan la foto.

Y en la famosa Biblioteca Estense de Modena hay un archivo con manuscritos de numerosas obras catalogadas sin autoría provenientes de Bonn, de donde Luchesi era Kapellmaister, y que solo el italiano pudo componer. Una de ellas, por ejemplo (y hay más), es la sinfonía “Júpiter” ni más ni menos… pero aquí está catalogada ¡varios años antes de que Mozart la “compusiera” y él mismo la incluyera en su catálogo personal!

¡No! ¡La “Júpiter” no! ¡Noooooooooooooooooooo….!

Sí. Estos profesionales del odio dicen que hubo una conspiración. Que no es un simple error. Que la música de Haydn es también producto del engaño (sus sinfonías serían: la primera mitad de Sammartini, y el resto de Luchesi). Que esto ocurría habitualmente en una época en la que la música era una “industria” de la que resultaba difícil para los compositores obtener beneficios, pero que daba prestigio a los nobles con los mejores músicos. Y que se movía dinero. Que, posteriormente, la musicología decimonónica alemana ensalzó (a sabiendas de que era falso) a sus primos hermanos austríacos como necesario “puente de genios” en el amplio hueco que quedaba entre los titanes alemanes Bach y Beethoven, hueco que no debían cubrir los “inferiores” italianos. Que Constanze ayudó, y mucho, a crear el mito del genio (por razones puramente económicas) tras la muerte de su marido. Que no solo se tergiversó y se mintió, sino que se manipularon, falsificaron y destruyeron documentos y partituras en aras del entonces joven y creciente nacionalismo alemán. Y que por tradición musicológica, y por la escasez de pruebas documentales que nos quedan, así ha seguido siendo contada la historia de la música hasta hoy.

¿Qué les parece? De locos, es verdad ¿Se preguntan si yo me lo creo? Pues no, no puedo creerlo ¿cómo voy a creer un horror semejante? Pero…

Cuando me dijeron que Shakespeare no había escrito sus obras, me reí y no hice nada. Cuando me dijeron que Vermeer y tantos otros genios de la pintura calcaban como niños sus obras, me reí y no hice nada.

Y ahora, que me dicen que Mozart no ha compuesto sus obras, han sembrado en mí la duda. ¡Ahora vienen a por mí!

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